Encontrarás en la web multiplicidad de conceptos sobre el Propósito de Vida. Abraza el que mejor se adapte a tu credo o noción científica, aquello con lo que te sientas mejor representado. Lo único relevante en este punto es que entre tu y yo exista la certeza de que todos tenemos un propósito de vida.
En el espacio psicoterapéutico procuramos encontrarlo, en los casos en los que no está tan esclarecido, y eventualmente potenciarlo; porque sin él, o al menos la intención de aproximarnos a él, nada de lo que hagamos será suficiente para conciliar plenitud en nuestras áreas vitales: relaciones vinculares, académicas y/o laborales.
Construir una imagen clara sobre la razón de nuestra existencia es tan necesario como hacernos responsable por su desarrollo. Nada ofrece tanta certidumbre a la psique como el sentido de por qué y para qué seguir intentándolo.
Una vez identificado y apropiado, el propósito de vida, éste nos mantiene con entusiasmo de vivir a pleno la sensación de ser buenos en algo, de apasionarnos con una idea útil para otros. Todo lo demás es efímero y superfluo. Solo una apariencia.